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MITOS ACERCA DE LA MINERÍA

Cuando en alguna reunión social me presente como abogado minero una persona visiblemente molesta se declare abiertamente «anti minera» y me confesó que para ella la industria extractiva en general, y la minera en especial, es una suerte de organización oscura y maléfica responsable de los mayores danos al medio ambiente. La contaminación del agua y en general, que muestra un absoluto desprecio por la naturaleza.

En todas partes del mundo hay mucho desconocimiento acerca de la industria minera y en el Ecuador, cuando hablamos de minería, las primeras imágenes  que se nos viene a la mente son las operaciones ilegales de Nambija o Esmeraldas, o los recientes desastres ocurridos en la preciosa ciudad de Zaruma.

Pero vamos por el inicio. ¿Es posible la vida del ser humano sin minerales? La respuesta es única: no. El cuerpo humano requiere minerales para subsistir. «Los principales minerales en el cuerpo humano son: calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre, magnesio, manganeso, hierro, yodo, flúor, zinc, cobalto y selenio. … Algunos elementos minerales son necesarios en cantidades muy pequeñas en las dietas humanas pero son vitales para fines metabólicos; se denominan ‘elementos traza esenciales’»2.

Eso sin hablar de nuestro estilo de vida el teléfono que usamos, la computadora en la que trabajamos, el vehículo que nos transporta, el cable de cobre que nos conecta al internet y al mundo, etc. El ser humano no sería lo que hoy es sin los minerales. Las primeras evidencias de fundición del cobre son del sexto milenio A.C, época prehistórica conocida como la Edad de los Metales que coincide con el desarrollo más notable del cerebro humano.

A pesar de la innegable importancia de los minerales en nuestras vidas, hay quienes siguen pregonando un rechazo absoluto a la minería debido, en gran parte, a mitos sobre esta industria que la han desprestigiado.

Por límites de espacio en este artículo, he escogido tres de los mitos más comunes con los que me he encontrado en estos años de ejercicio profesional.

  1. Mito: «la industria minera es la que más contamina el medioambiente»: Toda actividad del ser humano provoca un impacto en el medioambiente. Cuando en la mañana despertamos y tomamos una ducha, estamos generando un impacto. Aunque parezca increíble, las actividades extractivas mineras (me refiero a minería industrial sustentable) son el mejor seguro de que el impacto provocado en el medioambiente será el menor posible, la actividad extractiva minera es, al menos en Ecuador, la actividad más regulada que existe. No hay otra industria que requiera de tantas autorizaciones, licencias y permisos como la minera y el cumplimiento ambiental es crucial para mantener la vigencia de las concesiones. Recordemos que a partir de 2009 la Ley de Minería confiere a los concesionarios un derecho personal, pero el Estado continúa con la propiedad del yacimiento y por tanto tiene pleno control sobre las actividades que ahí se desarrollan. Informes, auditorias, visitas e inspecciones, son actividades usuales en minería para asegurar que las concesiones no sean revocadas o caducadas por la autoridad. Tengamos en cuenta que la mayoría de empresas mineras están listadas en bolsa de valores (Toronto, Londres, Nueva York) y que las agendas de regulación son muy exigentes con el respeto de las normas ambientales. Un mal manejo de sus proyectos provocaría impactos negativos, y en ocasiones fatales, en el precio de sus acciones y en su valor de capital de mercado.
  2. Mito: «las fuentes de agua están en riesgo con la minería». El agua es un elemento fundamental en la industria minera y es parte central de los Estudios de Impacto Ambiental que deben ser aprobados por el Ministerio de Medio-ambiente previo a cualquier actividad de exploración avanzada o explotación. En países que han desarrollado la minería como principal fuente económica, como Australia, menos del 1,5% del agua que se consume va a esta industria versus el 66% que se usa para la industria agrícola. Aparte, la tecnología actual permite asegurar que las empresas operadoras retomen el agua utilizada al caudal original con la misma condición en la que fue captada. No estamos hablando de una tecnología inalcanzable, pues varios emprendedores ecuatorianos ya tienen la capacidad de construir plantas de tratamiento y estructurar procesos de captación y utilización del agua como en cualquier jurisdicción minera desarrollada.
  3. Mito: «Todo el territorio nacional está en riesgo de ser minado, en especial las áreas protegidas»: Esta es una mentira absurda. Hay pocas áreas en el planeta que tienen atractivo geológico para minería. Aun cuando en toda la corteza terrestre hay presencia de minerales, solo hay áreas excepcionales en que la concentración y ubicación de esos minerales permite su explotación comercial. En países mineros en los que la industria representa el mayor ingreso a su economía, como Australia, menos del 0.1 % de territorio es usado para operaciones mineras de producción. En nuestro país, por supuesto, ese porcentaje se reduce a una fracción mínima. En parques nacionales, áreas de reserva y vida silvestre, está prohibida la minería. En bosques protegidos solo es posible realizar actividades mineras previo a una licencia ambiental que asegure el respeto y recuperación de los mismos. Hay que tener en cuenta que mientras la exploración se realiza en grandes extensiones, el impacto ambiental en esas áreas es mínimo, pues la explotación se hace en áreas mucho más restringidas. Se dice que de cada 1.000 proyectos, 10 pasan una fase de pre factibilidad y solo 1 se convierte en una mina. La actividad exploratoria minera equivale a buscar una aguja en na pajar.

“¿Es posible la vida del ser humano sin minerales? La respuesta es única: no.”

Revista MINERGÍA, Minería y Energía Ecuador
MINERGIA 14 – Febrero 2018  –

 


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